ORACIÓN DEL CORAZÓN
Hay una oración breve, recibida del Oriente cristiano que es muy querida por las muchedumbres creyentes: Señor Jesús Hijo de Dios vivo, ten misericordia de mi, que soy un pobre pecador.
Repetimos esta oración, pausadamente y muchas veces, cuando estamos en la Iglesia, o en casa, o de viaje. Se puede rezar cien, o mil veces por día. Es una profesión de fe en Jesús verdadero Dios y verdadero Hombre, que salva del pecado, del demonio y de la muerte.
El efecto de esta oración del corazón es una gran calma interior, una aceptación de las dificultades
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